Histología del Diente: Pero cómo... ¿no son Huesos?

publicado a la‎(s)‎ 24 may. 2016 20:02 por Fabián Villena Rodríguez   [ actualizado el 31 may. 2016 7:07 por Ibar Villalobos Fuenzalida ]
"¡¿KHÉ?!" - Estudiante anónimo al enterarse del título de nuestro post.

Así cómo lo lees: los dientes NO SON HUESOS.
Si bien molecularmente contienen los mismos elementos químicos, su dureza y complejidad los diferencia sustancialmente, convirtiendo a los dientes en un órgano (32 órganos... ya no suena tan divertido perder un diente, ¿cierto?).
Como puedes haber leído en nuestro post anterior (Anatomía bucodentaria para todos (Parte I)), el diente está formado principalmente por: 
  • Esmalte
  • Dentina
  • Cemento
  • Y en su interior, por la Pulpa (o Tejido pulpar, como preferimos nosotros ;D).
Pues bien, los 3 tejidos duros del diente (Esmalte, Dentina y Cemento) se componen por Cristales de hidroxiapatita, proteínas y agua (al igual que el hueso). Sin embargo, cada uno de ellos tiene un distinto nivel de dureza dependiendo del nivel de matriz mineral (hidroxiapatita) que tienen. Para que puedas establecer un punto de comparación, el Hueso cuenta con un 45% de matriz mineral.

El Esmalte 

Este elemento del diente contiene alrededor de un 90% de matriz mineral ¡siendo la estructura más dura del cuerpo humano!. Si bien, sus niveles de dureza son elevadísimos, es bastante frágil y sin su fiel amiga, la Dentina, se quebraría a la primera mordida :(.

El esmalte se encuentra en la parte más externa del diente y está en contacto directo con la cavidad oral, por sus características de baja conductividad térmica y alta dureza lo hacen el mejor elemento para proteger el diente del duro ambiente oral. Todo un guerrillero.

La Dentina

La dentina contiene un 70% de matriz mineral, lo que la vuelve poco menos dura que el esmalte, pero sigue siendo más fuerte que el hueso (¡In your face, traumatólogos!).

Ésta estructura dentro de su matriz orgánica tiene una alta cantidad de colágeno, siendo la dentina más compleja histológicamente que el esmalte, debido a que no es una estructura sólida, sino que contiene túbulos dentinarios, en donde se alojan prolongaciones de unas células de la pulpa (hablaremos más adelante de ellas) además de axones de neuronas sensitivas.

La Dentina no está en contacto con la cavidad oral debido a que es altamente sensitiva, y por eso que cuando patológicamente se ve expuesta al medio oral, aparece la famosa hipersensibilidad dentinaria (esa misma que no te deja tomar helados tranquilo y que aparece en todos los comerciales de pasta dental).


Micrografía electrónica de la dentina donde se visualizan los túbulos dentinarios

Cemento (no Polpaico ni Melón)

De los tejidos duros del diente, este es el menos calcificado con un 60% de matriz mineral (y aún así es más duro que el hueso). 

El cemento se encuentra recubriendo la raíz del diente y es quien ayuda a unir el diente al hueso alveolar a través del Ligamento periodontal (ya nombrado en nuestro otro post). 

La capa de cemento del diente es bastante delgada y cuando se expone la raíz a la cavidad oral el cemento rápidamente se desintegra, deja expuesta la dentina radicular, llevando a una... (redoble de tambores)... HIPERSENSIBILIDAD (¡oh, no otra vez!).

La Pulpa

La última estructura que revisaremos no está calcificada y le da la vida al diente

El mal llamado "nervio" es un tejido compuesto por fibras colágenas, capilares, arteriolas, nervios y una célula muy especial, el odontoblasto.

El odontoblasto es la célula dentaria por excelencia, y está encargada de formar la Dentina. De hecho, son tan cool, que cuando la caries ataca, estas maravillosas células intentan proteger el preciado tesoro que es la pulpa, aponiendo rápidamente dentina para evitar su avance.

Los odontoblastos presentan prolongaciones que se insertan en los túbulos dentinarios y recorren el espesor de la dentina, dando sensibilidad al tejido.

Además, la pulpa como cualquier tejido conectivo, tiene la capacidad de inflamarse, y como es sabido, una de las características de la inflamación es el aumento de volumen. Sin embargo, y como se habrán dado cuenta... la dentina y el esmalte son inextensibles, por lo tanto, ante cualquier inflamación, el diente se vuelve una olla presión, por el drástico aumento de la presión intracameral (donde se aloja la pulpa), desencadenando dolor... mucho, mucho dolor.


Pregunta

¿Por qué cuando una caries destruye el esmalte, no simplemente viene la célula encargada de formarlo y lo regenera?... ¿o es muy tonto lo que estoy diciendo?.

Con el debido respeto, sí, es tonto. Porque el maravilloso ameloblasto (quien genera esmalte) no está presente en un diente maduro y sólo existe en el proceso de odontogénesis (es decir, el proceso de formación del diente). 

El esmalte maduro casi no tiene elementos orgánicos en su estructura porque en el proceso de calcificación en la odontogénesis se destruyen todos los posibles vestigios de vida en pos de generar esta súper armadura calcificada que es el esmalte. Por este mismo motivo, recuerda la importancia de cuidar los dientes... Esmalte perdido, esmalte que no vuelve jamás.

Esperamos que les haya gustado esta columna, que resume a grandes rasgos parte de la histología de los dientes.
En nuestro próximo artículo, analizaremos: El Periodonto.

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