La Vida y El Bruxismo

publicado a la‎(s)‎ 23 may. 2016 7:34 por Ibar Villalobos   [ actualizado el 1 jun. 2016 6:57 ]
A pedido de una persona cercana, he decidido escribir una nueva columna acerca del drama de millones de personas que sufren las consecuencias de un enemigo silencioso y terrible: El Bruxismo. Ya que es un trastorno tan recurrente y su incidencia es transversal en la población, daremos los ejes principales que lo describen. Comencemos.

¿Qué sabemos del Bruxismo?

El Bruxismo es una parafunción (ojo, no es una enfermedad) y está enmarcado dentro de los denominados "Trastornos temporomandibulares". ¿Qué significa eso? Sencillo, primero debes saber que nuestra Mandíbula realiza dos tipos de movimientos al relacionarse con el Maxilar:
  • Movimientos funcionales: los movimientos que realizamos durante la dinámica de masticación, y también al hablar, deglutir, etc.
  • Movimientos no funcionales (o parafuncionales): son los movimientos que realizamos inconscientemente y que no tienen finalidad alguna, por lo que van en desmedro de los dientes y la Articulación Temporomandibular (a.k.a por los dentistas como ATM). Por ejemplo: masticar el lápiz, morderse las uñas, apretar los dientes (¿ring a bell?).
Entonces, dijimos que es una parafunción, caracterizada por movimientos no funcionales... pero ¿en què consiste?.

Clásicamente, se dice que el Bruxismo consiste en el contacto con fuerzas excesivas entre las superficies oclusales de los dientes (en otras palabras, apretar fuertemente y rechinar los dientes). Además, es considerado como un factor importante para el desarrollo de desgaste dentario (o atrición, en lenguaje de dentista). 

Don't worry, Be Happy!

La etiología del bruxismo es desconocida (algunos dicen que es multifactorial, pero allá ellos). Sin embargo, sí se sabe que el principal factor de riesgo es el stress o ansiedad emocional. Además de factores neurológicos, psiquiátricos, desórdenes del sueño y algunas drogas o fármacos, que pueden producir algún tipo de bruxismo como efecto secundario.

Sin embargo, la evidencia indica que son demasiados factores a considerar, por lo que lo más importante es saber en qué momento el paciente bruxa, para saber así cómo abordarlo.

Dime qué bruxismo tienes, y te diré cómo manejarlo

Dijimos que el hecho de apretar y rechinar los dientes se llama Bruxismo, pero esto es muy vago, y los investigadores le han dado diversos apellidos dependiendo de la situación de cada uno de ellos. 
La clasificación más evidente es:
  1. Bruxismo diurno: apretamiento o rechinamiento, a veces inconsciente, pero, generalmente, consciente. Suele estar relacionado con otros tics o manías como la onicofagia. Le pasa muchos cuando se concentran trabajando, estudiando, etc.
  2. Bruxismo nocturno: de carácter involuntario y se produce mientras dormimos. Se puede generar un movimiento de apriete o rechinado dentario, y quienes lo padecen suelen tener cansancio muscular a nivel de Masetero o dolor de cabeza al despertar.
  3. Bruxismo nocturno y diurno: el más dañino de todos, que más problemas en los dientes y musculatura genera.

¿Le duele esto?: Signos y síntomas

Principalmente, se observa el desgaste de los dientes y en casos extremos fracturas dentales. Pero lo primero de lo que suele quejarse el paciente es de dolor en la articulación temporomandibular (ATM) y en los músculos que puede irradiarse hacia la cara, cuello, espalda y/o provocar dolor de cabeza. Es muy valiosa esta última información pues existe un mapa de puntos gatillo ("triggers points", para los anglosajones) en la cabeza y cuello, que al ser palpados generan dolor en el paciente, pudiendo servir de guía a un diagnóstico de bruxismo.


Además, se describen ruidos que siente el paciente en la Articulación, un pito en el oído (el llamado Tinnitus).

Diagnóstico: It's not Bruxismo. It's never Bruxismo.

Pese a que la ciencia ha avanzado mucho las últimas décadas, es difícil generar un diagnóstico rápido y certero cuando de bruxismo se trata. Por este motivo, en Odontología (y algunas ramas de la Medicina que estudian el dolor neuropático), se habla de 3 diagnósticos.

  1. Posible: Se basa en el autoreporte del paciente y algunas preguntas dirigidas por el clínico. En la anamnesis, el paciente relata síntomas compatibles con algún tipo de bruxismo.
  2. Probable: Se basa en el autoreporte del paciente, más el examen clínico que nos muestra indicios de lo que sería una actividad parafuncional (por ejemplo, desgaste en los dientes, dolor a la palpación de músculos, etc).
  3. Confirmado: se consigue mediante dos métodos, además de los ya nombrados.
    • Si es bruxismo nocturno, se debe realizar un Estudio de Registro Polisomnográfico, donde el paciente debe dormir en la clínica y se le monitorea la actividad muscular y del sueño durante toda una noche. Se les suele grabar en audio y video para ver el comportamiento (creepy...).
    • Si es bruxismo diurno, se suele realizar un registro electromiográfico para revisar la actividad de los músculos masticatorios durante la vigilia y cuantas veces los dientes contactan durante un periodo de tiempo (en el que no deberían hacerlo, claro está). 

¿Tratamiento? No. ¿Manejo? Sí.

El bruxismo al no ser una enfermedad, no tiene un tratamiento, pues no se cura. Pero sí tiene un manejo.
El manejo del bruxismo se puede dividir en:
  • Manejo psicológico: si estás muy estresado, da un paseo, haz yoga, conversa con amigos o ve a tu psiquiatra favorito. El punto es RELÁJATE.
  • Manejo farmacológico: ansiolíticos y relajantes musculares para dormir como bebé (recuerden revisar sus clases de farmacología ;D).
  • Manejo oclusal: de competencia odontológica, donde el clínico realiza dispositivos interoclusales (mal llamados Planos de Relajación), para generar una desoclusión de las arcadas durante los episodios de bruxismo del paciente.

Esperamos nuevamente que les haya gustado y servido la columna. Recuerden enviar sus comentarios positivos o negativos a soceoudp@mail.udp.cl

¡Saludos cordiales y nos leemos en una próxima oportunidad!

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